Acacio Puig
Durante este año 2019 el Metro madrileño visualiza en los andenes de la línea 1 (la azul) el centenario del metro.
Imágenes gigantes glosan así la inauguración (mediante la inevitable la fotografía de Alfonso XIII “el primer falangista de España” como gustaba caracterizarse) las obras, los viejos templetes que señalizaban estaciones importantes, templetes ya desaparecidos y sustituidos y las transformaciones de máquinas, uniformes, taquillas y arquitecturas que han tenido lugar durante estos cien años.
El Consorcio de Metro -que integra el consorcio de transportes públicos de la CAM- depende de la gestión política de la Comunidad de Madrid, gobernada por la derecha (PP) y por tanto determinante en la planificación de los contenidos de esta exposición azul en la línea azul.
Hablamos de desmemoria porque la colección de fotografías que ocupan el tramo inaugural en 1919 (Cuatro Caminos-Sol) omite la presencia en el espacio público de los andenes de un capitulo fundamental de la historia contemporánea: el papel del metro madrileño como refugio antiaéreo durante los bombardeos fascistas a Madrid a partir del golpe militar-civil de 1936 hasta la derrota militar de la República en 1939.